Una cuestión sumamente controvertida en los últimos tiempos es sin duda las dos vertientes que imperan en el mundo del adiestramiento canino; el llamado adiestramiento “en positivo” y el adiestramiento “tradicional”.

Son muchos los artículos que se pueden encontrar por internet hablando sobre estos dos tipos de adiestramiento y, por lo general, lo único que tratan de conseguir es vender su método criticando de forma demagógica a los profesionales que utilizan el contrario. Esta actitud poco honesta puede inducir a malos entendidos a los lectores, sobre todo a los más profanos en la materia.

Desde Los Guardianes queremos exponer nuestro punto de vista sobre el tema de forma humilde y objetiva, sin ánimos de criticar y ofender a otros profesionales y compañeros de este bonito mundo canino. Para ello es necesario explicar de forma breve algunos de los conocimientos en condicionamiento y etología:

Condicionamiento Clásico o Pavloviano

El condicionamiento clásico se basa en la asociación de estímulos. El ejemplo que se utiliza para explicarlo es la demostración de Ivan Pavlov: el del perro que saliva al oír una campana.

El sonido de dicha campana es un estímulo neutro que será condicionado. Con las repeticiones, Pavlov asoció el sonido de la campana con la comida que es un estimulo incondicionado, que provoca a su vez una respuesta incondicionada en el perro; la salivación. Una vez asociado, el perro, al oír la campana, empezaba a salivar anticipándose a lo que sabía que vendría, la comida. La salivación antes de que se presente la comida es la respuesta condicionada.

EC -> Campana (neutro)
EI -> Comida (estímulo biológico que provoca una respuesta refleja)
RI -> Salivación (respuesta refleja)
EC + EI -> RC -> Salivación sin la comida presente

Otro ejemplo es el nerviosismo del perro cuando cogemos las llaves o nos ponemos la chaqueta para irnos de casa. Las llaves o la chaqueta son estímulos totalmente neutros que por sí solos no provocan ninguna respuesta en el perro. Por otro lado, el hecho de irnos induce al perro a un estado de nerviosismo, lo que llamamos respuesta incondicionada. Pero tras varias repeticiones de hacer el “ritual” de coger las llaves e irnos, el perro llega a anticiparse sabiendo que siempre que cogemos las llaves, nos vamos. Por tanto, llega un momento que al oír el sonido de las llaves y ver que las cogemos, antes de que lleguemos a salir, el perro ya muestra ese comportamiento nervioso, lo que sería la respuesta condicionada.

Al cargar el clicker, un aparato que apretando una palanca de metal emite un sonido, y usado por muchos adiestradores que trabajan en positivo, lo hacemos mediante el condicionamiento clásico, ya que asociaremos el sonido con algo agradable para el perro, la comida. De esta forma, cada vez que el perro oiga el sonido del clicker sabrá que inmediatamente habrá un premio.

Condicionamiento Operante o Instrumental

El condicionamiento operante se basa en el aprendizaje del perro mediante las consecuencias que provocan sus respuestas. Básicamente, dentro del condicionamiento operante encontramos cuatro consecuencias conocidas como:

1. Refuerzo positivo, si la consecuencia a la respuesta que nos da el perro es darle algo agradable, ya sea un refuerzo trófico, lúdico o social.

2. Refuerzo negativo, si como consecuencia a la respuesta que nos da el perro le quitamos algo desagradable.

3. Castigo positivo, la consecuencia a la respuesta que nos da el perro es aplicar un estímulo desagradable.

4. Castigo negativo, si la consecuencia a la respuesta que nos da el perro es quitarle algo agradable o evitar darle algo agradable.

Cabe destacar la famosa Ley de Thorndike: las consecuencias que implican algo desagradable para el perro tienden a extinguirse mientras que las que implican algo positivo y agradable para él tienden a repetirse.

En el próximo artículo os explicaremos más sobre estos dos modelos de adiestramiento, ¡No te lo pierdas!

Artículo escrito por nuestra alumna, Gloria Valera