Nuestra clienta Marta acaba de separarse y se ha mudado a otro piso. Como Marta y su expareja quieren tener el perro han decidido tener la custodia compartida, y Pipo que es un Bulldog Francés de cuatro años, pasa 15 días con cada uno ellos.

Mi perro se mea al ver la correa

Al poco tiempo de mudarse, Marta se queda sorprendida con el comportamiento de Pipo, y nos comenta lo siguiente: «Mi perro se mea cuando le pongo la correa y no sé porqué, nunca lo había hecho antes! es más, Pipo aguanta mucho hasta bajar a la calle y ahora no hay manera, a la que me ve con la correa y se la intento poner empieza a lloriquear y se mea. He probado a cogerle en brazos pero también se me mea encima, no entiendo nada y ya no sé qué hacer».

Para empezar, tendríamos que saber cómo trata a Pipo su Ex pareja, que hábitos tiene con él, si es muy permisivo, estricto, etc. Como es difícil averiguar y profundizar en la convivencia que tienen intentaremos solucionar el problema eliminando opciones.

Cambios de rutinas en el perro

Este tipo de cambio de conducta puede ser debido a cambios de rutinas y generalmente afectan emocionalmente a los perros. En este caso Pipo estaba acostumbrado a estar con los dos y ahora tiene dos casas con hábitos diferentes, por lo tanto es normal que notemos algún cambio de comportamiento.

Por otro lado observamos que Pipo sólo se mea cuando Marta le saca a pasear, ya que ni su expareja ni otras personas que le sacan a pasear les pasa el mismo problema. Parece ser la típica conducta para llamar la atención de su dueño, ya que no lo hace con nadie más.

Ejercicio para que el perro no se mee al ponerle la correa

1. Coger al perro en brazos engañándolo y sin la correa en la mano. Una vez en brazos le ponemos la correa y la sacamos a la calle. Si se nos mea encima como le pasaba a Marta, le cogeremos en brazos una y otra vez en diferentes momentos del día para que no relacione esta acción con salir a la calle.

2. Haremos que el perro se tumbe y que se ponga boca arriba y sin que se incorpore le pondremos la correa.

3. Le dejaremos la correa puesta por casa, evidentemente sería una correa corta para que no moleste y que la saque a pasear sólo por Marta, que es con quien tiene el problema. En el momento de sacarla dejaremos que nos siga hasta el portal, sin cogerla ni llamarla, le pisaremos la correa antes de abrir la puerta al salir para evitar que se escape y repetiremos varias veces esta acción hasta conseguir nuestro propósito.

En el caso de Pipo funcionó la segunda recomendación, además de ignorándolo y no motivando la alegría de salir a la calle dejó de hacerse pipi.

Esperamos que el caso de Marta os sea de ayuda o que podáis explicárselo a alguien cuando oigáis: «Mi perro se mea cuando le pongo la correa», seguro que os lo agradece!