El coronavirus desde una escuela canina

El coronavirus desde una escuela canina

Nunca hubiéramos pensado tener que pasar unas “vacaciones” en casa. El hecho de no poder salir a la calle ni tan solo para ir a comprar alimentos, 2 meses atrás habría sido inimaginable.

Para muchos que viven en un piso sin terraza o balcón, sin poder respirar aire puro o sin que le dé el sol, debe de ser realmente muy duro.

Siempre he dicho que trabajar en el mismo sitio donde vives, puede ser una ventaja y al mismo tiempo una desventaja. Es nuestro caso, tenemos nuestra vivienda en el mismo sitio que trabajamos, en el centro canino. Esta vez doy gracias a ello, porque es un verdadero privilegio vivir donde vivimos, en plena montaña rodeados de naturaleza.

Hay muchas cosas, en el día a día, de las que no te das cuenta porque vivimos inmersos en una rutina en la que no apreciamos realmente todo lo que tenemos. Generalmente, no saboreamos los momentos que realmente nos llenan, como por ejemplo el estar comiendo y cenando con tu familia, es una de las cosas que deberíamos apreciar más.

Llevamos 30 años trabajando en nuestro centro canino y tenemos unos veinte perros aproximadamente. Para los que tienen animales, sean perros, gatos, caballos o vacas, saben de lo que estoy hablando, sea lunes o domingo debemos cuidarlos y darles de comer. De esta forma, trabajas los 365 días del año, ya que son seres vivos y necesitan de nuestra atención y cuidados.

Siempre me decía a mí misma que ojalá pudiéramos tener unas vacaciones en casa para poder hacer todo aquello que nunca tienes tiempo, ya que acabas haciendo muchas de ellas de cualquier forma y estresada.

Ahora estamos obligados a estar en casa, disponiendo de tiempo en el que podemos ordenar, limpiar, tirar y construir todo aquello que nunca puedes hacer por falta te da tiempo. En nuestro caso, ya hemos podado, cortado hierba, pintado y un largo etc. En nuestro centro canino, aun así queda mucho por hacer, podríamos estar tres meses confinados y creo que aun así no acabaríamos.

Nuestro día a día es limpiar, pasear y dar de comer a nuestros perros. Generalmente lo hacemos entre cliente y cliente que viene a educar su perro para solucionarle algún problema de conducta. Además, nos dedicamos a formar a educadores caninos y nos encargamos de nuestro club de Mondio, cómo no! Las clases colectivas de educación canina de los sábados es otra tarea más, y un suma y sigue de trabajo que a pesar de ser muy bonito, después de 30 años, también se puede convertir en una rutina.

Al final imagino que es como todos los trabajos, claro está. La rutina hace que en pocas ocasiones levantamos los ojos y veamos dónde estamos. En nuestro caso es saborear el aire puro, el paisaje tan bello del bosque que tenemos enfrente, disfrutar más de nuestros perros, etc.

Este confinamiento, este virus, esta pesadilla que estamos viviendo, ha despertado en muchos de nosotros ansiedad y miedo, además de que conlleva una gran cantidad de problemas que se nos ha venido encima, como el no poder trabajar (en nuestro caso tener que cerrar temporalmente el centro), no poder ver a tus amigos y parte de tu familia.

Pero también hay algo positivo en todo esto y es con lo que me quedo para superar esta película de miedo: levantar los ojos y ver donde estamos, poder cuidar al 100 por 100 a nuestros perros sin prisas, poder dedicarles todo el tiempo del mundo, peinarlos más rato, pasearlos durante horas, hacer excursiones en la montaña con ellos, etc. Hacía años que no nos llevábamos los perros a la montaña por falta de tiempo, años!! Tan solo había tiempo de soltarlos en los parques que tenemos de paseo, y jugar con ellos un tiempo cronometrado, para que todos pudieran tener su dosis de cariño y afecto.

Entre todo esto, siempre había una llamada de teléfono, un cliente que venía a consultar, o un curso o clase de educación canina que dar. Nunca teníamos el tiempo suficiente para hacer todo lo que queríamos, cosas que nos importan.

En el caso de los perros que viven dentro de nuestra casa sí que tienen todo el cariño del mundo, porque vives con ellos, pero los perros que tenemos para que nuestros alumnos practiquen con ellos es diferente, aunque también se merecen esta dosis de atención solo algunas veces podemos darles este cariño a TODOS y durante el tiempo que nos gustaría!

Ahora, el día a día es un disfrute porque nos apasiona nuestro trabajo. El tener nuestro centro canino cerrado nos permite disponer de más tiempo para estar más con nuestros perros, trabajando con ellos, paseándolos, peinándolos, mimándoles… Por eso no hay mal que por bien no vega!

Cuando todo esto pase, a más de uno le va a cambiar la forma de ver la vida, vamos a apreciar más las cosas que tenemos y que no habíamos sabido apreciar como se merecían hasta ahora. Es toda una oportunidad.

En nuestro caso, hemos tomado la decisión de ir más despacio en nuestro día a día y saborear todo más, para poder seguir dando más tiempo a todos nuestros perros y disfrutar con ellos.

Es una gran lección o un gran mensaje (llamémoslo como quereamos) lo que nos deja este Virus. Vive más intensamente la vida como si hoy fuera el último, saborea cada instante porque es lo que realmente tienes y lo que te vas a llevar.

YO ME QUEDO EN CASA…ENCANTADA!!!

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